Carta a un amor.
Fue un lunes, lo recuerdo
perfectamente y como no recordarlo si fue el día que conocí a la mujer más
bella que he visto en mi vida, sus ojos negros cual pozo profundo en el que me
gustaría sumergirme mil años, su boca tan provocadoramente hermosa que dan
ganas de besarla y sus manos perfectas ni tan grandes ni tan pequeñas dignas de
una niña a punto de convertirse en mujer.
Cada palabra que hablas es como una
botella de agua en medio de un desierto sofocante, pero nada es más sofocante
que estar sin ti, sin tu risa, sin tu sonrisa pegajosa y tu magnifica forma de
transmitir los sentimientos más bellos a los demás, de irradiar luz en la mas
penumbrosa obscuridad y de hacerme feliz sin ser nada más que amigos.
Tu maravillosa forma de expresarte,
eres la mujer más extrovertida que he conocido, divertida y bonita, la mujer
perfecta!
Sin embargo para mi eres como la
manzana en la copa de un árbol, inalcanzable y tan tentadora como la manzana
del Edén.
Eres tan hermosa y bella
como flor en primavera.
SI PUDIERA…
Si pudiera meterme en la belleza de
tus ojos y habitar dentro para toda la vida lo haría sin pensarlo y totalmente
encantado, sería un honor y toda una aventura poder estar a tu lado.
Si este pobre hombre pudiera ser tu
caballero, sería capaz de matar todos y cada uno de los dragones que se interpusieran,
pues arriesgarme por ti Vida mía, si que valdría la pena.
Si pudiera hacer caer las barreras de
tu corazón, yo todo lo daría; pues mi más grande deseo es pasar contigo todo lo
que me queda de vida.
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